Es un hotel en plena Alameda de Rancagua, justo al frente del Hotel Diego de Almagro (el más moderno de la ciudad, pero de considerable mayor precio). Las piezas son de dimensiones correctas, todas con aire acondicionado. El baño limpio. Desayuno sencillo con yogurt, cereales, tostadas, mermelada, jamón y queso, café o te. No tienen late check out, si no...
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