Puedo decir que es un restaurant distinto, primero porque estas cenando en una selva con plameras que se imponen ante ti, segundo porque hay un gato que se paseo todo el tiempo entre las mesas, desconozco si queria caricias o probar los platos de los comensales, pero independiente del motivo fue muy desagradable, tercero el manager se pasea con sonrisa...
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