Llegamos a este restaurante buscando los Museos Vaticanos, ya eran pasadas las 3pm y teníamos mucha hambre así que en el primer restaurancito que vimos nos sentamos (Error!). Tenían una carta con los precios muy resaltados pero sin el precio de las bebidas. Pedimos una lasaña (6€) una pizza (5€), un refresco (4€) y lo más insólito una cerveza de...
Más
