Fuimos a la hora del almuerzo, pese a estar lleno de japoneses, muy silenciosos y educados por cierto, nos hicieron sitio en una mesa sobre la marcha.
El camarero amabilísmo y sus sugerencias acertadas, mi mujer tomó un bacaláo, tipo con natas pero con bechamel, extraordinario y yo tomé las mejores carrilleras de mi vida, algo fuera de lo común....
Más
