El servicio de te es impresionante y te retrocede al periodo colonial. Un te "all you can eat" (y hay mucho para comer y saciarse) cuesta solo 26 solares, una ganga en precios internacionales. Muy buena atención. Jazz en vivo todas las noches. Y de paso te perded en el laberíntico y mítico Metropole hotel, construido en 1901-
