Tras visitar el Museo Histórico e Industrial Puerto Bories, dentro del mismo hotel, pude disfrutar de un refrescante jugo de chirimoya y de paso, conocer el hotel y su restaurant, a la vez. Gran distribución de espacios para desayuno, almuerzo, cena y bar; sus muebles combinan con esta infraestructura bien diseñada y agradezco la atención de Andrew, el simpático inglés...
Más
