Este lugar fue recomendado por el dueño de nuestro hotel y sin duda fue una excelente sugerencia. El lugar es cálido, con una chimenea, romántico, con lámparas turcas, una muy buena atención de los meseros y tuvimos la suerte de ser atendidos por una hostess Neozelandesa que fue tan atenta y de conversación tan agradable que la invitamos a tomar...
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