Fue tan bueno el servicio y la calidad de la comida que nos vimos "obligados" a repetir en el Dalmantino en nuestra semana en Hvar. No sólo te atienden con educación y clase, sino que hay un camarero específico para aconsejarte qué pedir y en ningún caso te ofrece lo caro o lo fácil, si no lo que realmente es...
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