Un lugar con una ubicación increíble. Comer con vista a los ríos Paraná e Iguazú y a la costa vecina es algo poco común. Las recomendaciones del mozo fueron muy acertadas y la atención más que correcta. La comida, exquisita. Recomendamos ampliamente el surubí al roquefort. Una única observación: el lugar merecería música más tranquila y con menos volumen.
