El ambiente es ideal para cobijarse en las noches de otoño, muy cálido y agradable. La comida es realmente sabrosa, especialmente las pastas, y los postres son más que generosos. Muy buena carta de vinos (tomamos una botella de Textual del 2006 que nos encantó) La atención inmejorable. ¡Muy recomendable!
