En un local agradable se encuentra este restaurante de tapas. El trato de Nicolás, español, y uno de los dueños del restaurante,sencillamente exquisito. Todos los productos provienen de la zona y son de buena calidad. Me gustaron especialmente los pimientos del Padrón y las croquetas. Recomendable si pasas por Carmel y te apetece cambiar de la típica comida norteamericana.
