Es una visita obligada si pasas por Groveland, tanto si vas de paso (te tomas una cervecita) como si pernoctas. En nuestro caso, pernoctamos enfrente (hotel Charlotte) y fuimos a cenar al Iron Door. No espereis gran cosa de la comida (tipica hamburguesa) pero la autenticidad del lugar lo hace único. Tan solo falta el Sherrif apareciendo por la puerta...
