El local es chulísimo, decorado con viejas matrículas y placas con mensajes cachondos, además de una colección de billetes de dólar firmados por los parroquianos pinchados en el techo y en las paredes. Pedimos una hamburguesa de la casa con salsa barbacoa y patatas fritas caseras. ¡El sabor era delicioso!
No perdáis la oportunidad de poner vuestro propio dolar en...
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