Un lugar dificil de describir: pequeñito, con la cocina a la vista y un grupo de locales que te recomiendan los platos como si los hubieran probado mil veces. Seguramente es asi, porque un martes en la noche el lugar estaba abarrotadisimo. La dueña, una italiana muy simpatica, nos ofrecio una copa de vino por la espera... Y al llegar...
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