Su puerto, enorme y bullicioso, no eclipsa en absoluto el encanto de los barrios antiguos de Skagen, que ofrecen sus características casas amarillas, así como magníficos museos, galerías de arte de cerámica y cristal... y puntos de alquiler de bicicletas. Los restaurantes del puerto sirven pescado fresco recién traído. Si estás acostumbrado a las playas caribeñas, te costará un poco habituarte, pero estamos convencidos de que los encantos de Skagen terminarán por conquistarte.
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