El otro mes estuvimos 5 días alojados en este pequeño hotel , tiene unas vistas preciosas y no le falta ningún servio, estuvimos muy bien.El puerto de Funkal nos pareció muy interesante , las islas de Madeira son una pasada de bonitas
Hace dos semanas que volvimos de una estancia en Madeira de 10 días. Hemos estado hospedados 9 noches en el Hotel Albergaria Dias y podemos corroborar que todas las buenas opiniones sobre el lugar son del todo ciertas. Nos parecía casi imposible que todo el mundo hablara tan bien del hotel, pero que bien que finalmente nos decidimos a pasar las vacaciones allí. El sitio es perfecto debido a la ubicación tan centrica en la Zona Vieja de Funchal, al lado de todos los servicios y del centro de la ciudad, junto a los restaurantes, autobuses, funicular. El hotel es pequeño, sencillo sin grandes lujos, pero tiene de todo y si no lo tienen te lo buscan: un pequeño gimnasio con sauna, restaurante para unos desayunos cien por cien caseros y de gran calidad con productos de la tierra (pasteles, mermeladas, zumos naturales de frutas exóticas), servicio de bar hasta las 12 de la noche, piscina exterior, ordenador con conexión a Internet de libre acceso para los clientes, parking gratuito, habitaciones amplias con balcón con vistas al jardín, el mar y a la piscina (como fue en nuestro caso), siempre limpias y con un servicio de habitaciones discreto, rápido y muy silencioso. Es un hotel de 37 habitaciones con un ambiente muy tranquilo ya que los huéspedes son casi todo parejas de una cierta edad o parejas jóvenes que vienen a disfrutar del sol, descansar y hacer un poco de trekking. Casi todo el mundo es británico y durante nuestra estancia fuimos los únicos españoles, pero el ambiente es tan familiar que te sientes como en casa, vengamos de donde vengamos los clientes. Y a destacar, como la gran mayoría de personas que han escrito algún comentario, el trato personal. Puedes ir a un hotel de 5 estrellas en que el trato sea excelente, pero aquí es excepcional. Nada más llegar es como si te conocieras de toda la vida. Te enseñan el hotel, te presentan al personal, te invitan a una bebida de bienvenida, te acompañan a la habitación. Y a partir de aquí empiezas a hacer amistad y a hablar de lo que quieres hacer, y así comienzan las recomendaciones y las largas conversaciones sobre las vacaciones y sobre todo en general. El Sr. Dias senior viene a saludarte a la hora desayuno, se preocupa de que estemos todos bien, su hijo Joao es quien lo lleva todo y las recepcionistas-administrativas Cecilia y Luisa complementan a unos propietarios encantadores. Todo el servicio, desde limpieza, bar, restaurante, recepcionistas y propietarios van a una en servir al cliente lo mejor posible y más. Se nota que les gusta su trabajo y hacen que te sientas cómodo por eso. Hemos conocido la isla a través de los Srs. Dias, Cecilia y Luisa. Nos han ayudado en todo de la manera más natural, reservándonos restaurantes, comprobando que las reservas del vehículo de alquiler hechas desde Barcelona estuvieran correctas, recomendándonos rutas, lugares maravillosos, restaurantes, etc. Nos decían que parecíamos madeirenses, y la verdad es como nos hemos sentido y es lo que nos gusta cuando vamos a un país extranjero: sentirte como si fueras del lugar donde visitas. Hemos vivido la amabilidad de las gentes madeirenses, su hospitalidad, sus ganas de agradar al que viene de fuera gracias al personal de este magnífico hotel. Gracias a Joao júnior hemos descubierto las diferencias entre los vinos de Madeira y quienes son los héroes locales en el Rally, las diferencias de vida entre Madeira y la península, de cómo ven la vida desde el firme propósito de agradar a todo el mundo y de ello hacer casi una filosofía. Nos han sorprendido gratamente cuando nos han dejado una botella de Madeira en la habitación para que tengamos una velada romántica saboreando el vino de la tierra, o cuando nos dejaron unos plátanos para nuestras excursiones. Son tantos detalles que no acabaríamos nunca. En resumen: os recomendamos este hotel porque vale la pena conocer una manera de hacer muy diferente a los hoteles que ahora se estan poniendo de moda y porque vale la pena conocer a gentes como las que llevan el Hotel Albergaria Dias. Por cierto, Joao, no nos hemos olvidado de enviarte las fotos ni de las botellas de cava que te prometimos. Lo prometido es deuda, que se dice aquí. Esperamos que todo el equipo esté bien y lamentamos mucho la tragedia ecológica que ha tenido lugar en vuestra bella isla. Saludos a todos en el hotel, gracias por todo..... y a quienes se esten pensando ir, no se lo piensan más y prueben.…
Cuando me hospede en el Hotel Albergaria Dias, realmente es la primera vez que no extrane mi casa en Venezuela, cuando viajo por el mundo no puedo conciliar el sueno , pero aqui, dormi como un bebe, y la comida y el trato es espectacular, no dudo en hospedarme en ese hotel cuando vuelva a ir a madeira, sali con muchos amigos.......
Elegimos este pequeño hotel por sus buenas referencias en TripAdvisor y podemos confirmar que eran ciertas. Ubicación junto al barrio antiguo y restaurantes típicos. Muy limpio, tranquilo, personal muy agradable y dispuesto en todo momento a ayudarte. Buen desayuno. Tiene pequeños gimnasio, sauna y piscina exterior que por falta de tiempo no pudimos utilizar. Tiene parking propio aunque para entrar hay que ser buen conductor. Conclusión: Muy recomendable. Nosotros volveríamos.
Acabo de volver del Albergaria Dias después de pasar dos semanas allí. Un hotel absolutamente maravilloso donde puedes pedir cualquier cosa sin que represente una molestia. El hotel/ habitaciones/ piscina/ y entorno eran impecables y el personal siempre está dispuesto a ayudar. La única pega que encontramos fue que, aunque queríamos unas vacaciones relajadas y las tuvimos, resultó que el hotel cerraba a las 11 de la noche y apagaban las luces de la piscina y alrededores como para decirte que era hora de irse a dormir . Hubiese sido agradable poder tomar algo con los otros huéspedes (que lo hacíamos, hasta las 11): creo que si cerrase a medianoche sería más aceptable. ¡Estábamos de vacaciones! También, aunque menos importante, apuntar que no había música durante el desayuno o mientras tomas algo en el bar: un poco de música clásica de fondo hubiera estado bien, porque había mucho silencio durante el desayuno. Con todo, decir que volvería, porque es un hotel bonito y tiene unas hermosas vistas al mar y al puerto deportivo. Excelente.…
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