Hotel pequeño, muy bien ubicado dónde te sientes como en casa. Su mayor punto fuerte son sus trabajadores que hacen todo lo posible por hacerte las estancia más cómoda. La habitación muy amplia, desayuno suficiente. Sin duda alguna repetiria.
El Residencial Mariazinha es un buen establecimiento que, como cualquier otro, tiene aspectos a mejorar. Aunque el exterior puede llamar a engaños, el interior es un lugar acogedor, de ambiente familiar y con una cuidada decoración que hace que te sientas a gusto. El personal es amable, servicial y educado con una sonrisa en la cara en todo momento, algo que es de agradecer. Aspectos a mejorar pueden ser un mayor cuidado en la limpieza, que sin ser mala, tiene pequeños defectos como dejar un estropajo bastante desgastado durante dos días en el lavamanos del baño hasta que lo tiremos a la papelera, no tirar las botellas de agua vacías dejando que se acumulen y poner unos rollos de papel higiénico tan raquíticos que te hace desear no tener que usar mucho el baño. Los desayunos, aunque buenos, son monótonos y repetitivos hasta la saciedad. Algo que no llego a comprender pues lo mismo que se trae pan diario, que dicho sea de paso esta muy bueno, no se entiende que en otras ocasiones, para variar, no se ponga bollería o que se cambie el fiambre (jamón de york y queso) por otras cosas. Quiero aclarar a Verónica Sousa, responsable del Mariazinha y una chica encantadora, que no interprete estas cosas como una critica y si como sugerencias para mejorar. El mayor problema, es su ubicación. Primero, la panadería que tiene debajo que además de ruido da mucho calor a las habitaciones que están encima, impide además que se pueda disfrutar del pequeño patio interior pues cae hollín continuamente de sus chimeneas. Segundo, la calle es muy ruidosa por los numerosos restaurantes. La calle esta tan saturada que tienes que pasar continuamente por un estrecho pasillo entre las mesas y el acoso continuo de los camareros intentando captarte, haciendo con ello que el paso por la calle resulte desagradable. A lo anterior tenemos que añadir la falta de aparcamiento, problema endémico de todo Funchal y principalmente en la zona vieja donde se encuentra el Mariazinha. ¿Repetiría en este establecimiento? Por su relación calidad precio, su atención y su servicio, si repetiría sin dudarlo. Por su ubicación, lamento decir que no, principalmente, por la sensación de acoso continuo por parte de los restaurantes. ¿Lo recomendaría a alguien? Sin lugar a dudas lo recomendaría pues los pequeños fallos pueden ser subsanados y la ubicación no es un problema achacable al establecimiento y además, no todos tenemos los mismos gustos en ese aspecto.…
Mi mujer y yo acabamos de pasar nuestras terceras vacaciones en Madeira. Esta vez decidimos alojarnos en un hotel en la capital de Madeira en lugar de en uno de los grandes hoteles que están a unos 2 km, en el distrito hotelero. Nos alojamos en el Residencial Mariazinha en la Zona Velha (el casco antiguo), un pequeño hotel de 10 habitaciones, justo en el centro de la ciudad vieja y la zona de los restaurantes. Reservamos directamente a través de la página web del hotel y no tuvimos ningún problema. El personal del hotel, especialmente la Sra. Ligia Pinto era muy alegres y siempre estaban dispuestos a ayudar. La relación calidad-precio del Mariazinha me pareció excelente. Como pasábamos el día caminando por las levadas y las montañas, lo único que queríamos era un alojamiento simple, limpio y sin perifollos, con un buen desayuno. Un hotel con todo lo que hace falta: piscinas, instalaciones deportivas, etc. Todo está muy bien, pero si no se usan son un desperdicio de dinero. La verdad es que la comida del hotel varía mucho, desde excelente a horrible, pero al ir en alojamiento y desayuno se puede elegir entre los restaurantes más auténticos y comer lo que come la gente de allí. ¿Que sentido tiene viajar miles de kilómetros a otro país y seguir comiendo la misma comida inglesa? El desayuno en el Mariazinha era más que adecuado, con fruta, cereales, carne y queso, yogures y deliciosos panes y rollos, bollería de la Panadería que hay justo al lado. No había platos cocinados, el café era excelente, en cuanto al té... pedid que os pongan más de una bolsita en la tetera. Las habitaciones son más grandes de lo habitual, con techos altos, una tele satélite más grande de lo normal y con un mobiliario sencillo. Este pequeño hotel da directamente a la Rua de Santa Maria, una de las calles más antiguas de Funchal. A veces nos molestaba un poco el ruido por la noche y tempranito por la mañana, pero no lo suficiente para suponer un problema. No hay vistas desde las habitaciones, pero hay una pequeña zona exterior, con terraza. También tiene un bar pequeño. Lo mejor de todo es la ubicación del hotel: los mejores restaurantes estaban literalmente a la puerta, los teleféricos al Monte está a sólo 5 min. y el centro de la ciudad y el puerto, a 10 minutos a pie por un paseo llano.…
Un pequeño hotel encantador en el corazón del casco antiguo y a lo largo de la calle más increíble de "puertas pintadas". El personal de recepción tenía toda la información que necesitabas y eran encantadores. Me gustaría agradecerles por toda su ayuda y consejos. Las habitaciones eran amplias y limpias. Las áreas públicas para leer, etc. estaban muy bien amuebladas y con encanto, y había una estantería para uso de los huéspedes. El desayuno era fresco y abundante. Disfrutamos mucho de nuestra estancia y no dudaríamos en recomendarlo. El paseo marítimo, las estaciones de autobuses y el teleférico estaban a pocos minutos y el servicio de autobuses era excelente. Hay muchos restaurantes en la calle real para elegir y la comida era muy buena. Incluso había una panadería adjunta al hotel para el ocasional pastel de nata. Me encantó la novedad de las puertas pintadas y creo que tomé fotografías de cada una. Los jardines fueron una delicia para visitar y una visita obligada fue el paseo en canasta.…Teníamos una habitación en la parte trasera del hotel, un poco ruidosa debido a la panadería de al lado trabajando durante la noche. La habitación y el hotel estaban muy limpios, el personal era muy amable y servicial, el desayuno todos los días era repetitivo, panecillos, fiambre, queso, fruta y yogures. Al haber una panadería fantástica al lado, nos decepcionó mucho que no nos ofrecieran una selección de pasteles y pan para tostar. La ubicación en el casco antiguo era fantástica para restaurantes y el teleférico y no muy lejos del puerto. También sería bueno si pudieran organizar una caja fuerte en cada habitación.¿Es el propietario o administrador de este establecimiento? Solicite su perfil gratis para responder las opiniones, actualizar su perfil y mucho más.
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