Hotel situado en el centro de Oporto muy cerca de la libreria Lello, la estacion san Beto,el Hard Rock Cafe, La Torre de los Clerigos, ect. Un hotel con encanto, antigüo pero limpio y con comodidades. Su personal muy atento, amable e intentan resolver todas las dudas que tengas sobre la ciudad.
Hotel bien situado, decadente, servicio muy amable, cuartos limpios, con bonitos rincones. Desayuno manifiestamente mejorable. Una rehabilitación le vendría que ni al pelo y tendría lista de espera. Josemaria Madrid
Es un hotel con el encanto de su historia en el que estuvimos años atrás. Quise volver aquí sin mirar otros hoteles. El encanto sigue estando ahí, pero la experiencia ha cambiado mucho y a peor. El hotel cambió de dueños dos veces. Ahora pertenece a un fondo de inversión que estimaba reformarlo hace dos años durante año y medio. Y no ha sido así. Tan solo han aportado A/A a algunas habitaciones, pero el resto está en un punto de decadencia que es insostenible. Hemos pasado frío en la habitación, tener que poner A/A con calor. Pagas diez euros y te exprimes el zumo tú mismo, aunque es de agradecer un zumo natural en vez de artificial. Tienen una máquina de café expresso buena, y lo que ponen como autoservicio para comer está relativamente bien. Lo peor es que en este salón, impresionante, es una cámara frigorífica porque no ponen la calefacción. Te congelas si vas en enero como nosotros. El personal en recepción está con mantas de lana. Se ve que están resignados viendo que la reforma no llega. Las paredes son de papel y se escucha mucho ruido de los pasillos y habitaciones contiguas cuando la gente no es nada respetuosa y habla o canta a voces. El hotel está para cerrar y reformar. O que cobren a 30 euros la habitación doble y al menos sabes que pagas por un hotel en ruinas, o te vas a otro hotel. Es lamentable la sorpresa, y no poder descansar adecuadamente. La atención del personal ha sido correcta y hacen lo que pueden. Espero que este hotel no pierda su esencia y lo reformen de manera urgente.…
Volvimos a este hotel a un paso de l Avenida de los Aliados y de la estación de Sao Bento (7 min andando) después de doce años y dos hijos. Nos apenó el Estado decadente del hotel más antiguo de Oporto (1880). Lo han vendido a una cadena hotelera que no invierte y por no funcionar no lo hace ni el ascensor. Lo único bueno es que estaba como lo recordábamos. Un consejo, así no podéis cobrar más de 30 euros la doble. O lo reformáis o lo convertís en hotel de mochileros. El salón de desayuno sigue siendo precioso ( a pesar del frío). Salvad este hotel ya!
Me parece imprescindible alojarte aunque sea un día en este hotel considerado el más antiguo, en funcionamiento, de Oporto. Está muy bien ubicado, en una zona llena de restaurantes y bares. Buen precio de alojamiento. La gente del hotel es muy simpática, atenta y te soluconan cualquier requerimiento.
"Habitaciones que no den a la calle, por el ruido. Mientras no reformen y cambien ventanas a mejor."Leer la opinión completa
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