Se trata de un Hotel normal y que en otros países sería un dos estrellas. El pesonal fue amable y la habitación era muy pequeña, las camas eran cómodas y limpias. El desayuno estaba bien, completo y con variedad. La ubicación está lejana del centro y de las atracciones turísticas si bien hay una parada de tren relativamente cerca. El precio era caro, pero en Viena, todo es caro.
La ubicación no era tán centrico pero igual me llevó rápido en el metro que quedaba cerca del hotel. Seguro que sepan que los alojamientos en Vienna no son muy baratos así que me parecía que tenía una buena relación calidad-precio. La habitación doble no era muy grande pero el baño y la habitación eran limpios y comodos para todos los casos. Sólo es una lástima que no hubiera Shampoo. Había gel de ducha sólo. Para nosotros, es un hotel así que debería equipadarlos. Los staffs eran simpaticos y pudimos dejar las valijas el último día hasta que tuvieramos que tomar el tren a la noche.
Viena es una ciudad de visita obligada, sus iglesias y monumentos son maravillosos..nos quedamos en este hotel por una semana. Hay que decir que la limpieza era muy buena pero las habitaciones del hotel son minúsculas... por el precio no está mal pero con un poco de ganas podría estar mucho mejor.
Nos derivaron a este hotel por problemas técnicos e el que habíamos contratado,en principio nos dieron dos habitaciones dobles y éramos 6.Nos las cambiaron a regañadientes,las habitaciones correctas aunque algo simples.El personal en general muy poco colaborador . La persona que estaba al cargo de los desayunos siempre con cara de mal humor y llamando la atención a menudo. El día de salida nos dijeron que no teníamos derecho a desayuno ya que nos recogían muy pronto. Luego nos enteramos que hubiéramos podido hacerlo ya que estaba abierto desde las 6 Pero la persona que estaba en la admisión no nos dió esa información. No volveríamos,sobre todo por el personal.
Como puntos positivos es un hotel que no está lejos del metro (cosa bastante útil), está limpio y te ofrecen un servicio de taxi al aeropuerto por 35€/2 personas. Todo lo demás la verdad es que nos pareció muy mejorable. Pedimos cama de matrimonio y nos pusieron dos colchones individuales que se separaban todo el rato. Nos dieron una habitación que tenía cinco camas y parecía un albergue, había un escritorio en un rincón y la televisión estaba orientada hacia una esquina. Para usar la caja fuerte tenías que pasar la tarjeta de crédito. El baño era amplio y limpio, pero no tenía secador de pelo y la luz era mala. De los cuatro recepcionistas que nos atendieron, dos eran bastante bordes. El desayuno se acababa a las 10h. Considerando todo, yo no lo recomiendo.
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