Nunca pensé que tiraría el dinero de un viaje planeado con tanto detalle y tiempo como lo hice en este hotel. Lo único que merece la pena es el restaurante, todo lo demás os lo podéis ahorrar. Desde el minuto uno que entre en esa habitación me quise ir de ahí. No pueden cobrar lo que cobran y tener habitaciones donde el aire acondicionado lo único que hace es meter ruido. Las habitaciones no están aisladas de la luz, la nevera también es del siglo pasado y solo mete ruido. La piscina que tienen en el interior es un verdadero desatare, no esta limpia, desorganizada... Ese hotel debió de estar bien en los 90s pero ahora no vale ni 1/3 de lo que pagas. Pagas una ubicación privilegiada pero el servicio es malísimo y las instalaciones deja mucho que desea. Intentas solucionar las cosas con ellos de buenas maneras y te dicen que eso es lo que hay...Me siento engañado.…
Conocimos este hotel durante un viaje en familia a la Costa Oeste de los EEUU.Desde los Angeles viajamos en coche por la costa hasta Big Sur y nos alojamos en este hotel. Fue un gran descubrimiento que recomendamos por tratarse de un resort paradisiaco muy bien mantenido. Se trata de habitaciones a modo de cabañas de madera con todo tipo de comodidades. Las nuestras eran con vista al mar y desde ellas podiamos disfrutar de vistas espectaculares.
Estábamos realiando la ruta entre San Francisco y California junto a mi marido (the big sur) y nos recomendaron este lugar, el cual estuvo lleno de sorpresas, primero por su ubicación, con una vista impresionante hacia la playa, segundo por la atención y tercero por la comida del autor que fué sobrecogedora. además puedes agregar una copa de vino por cada plato de comida pagando un adicional. exquicito!
No se puede describir hasta que se conoce, realmente un gran lugar que sin duda vale la pena conocer. Nuestras felicitaciones y espero que se mantengan así. Habitaciones increíbles, vistas espectaculares, limpieza excelente, comida deliciosa, excelente servicio. No le encontramos absolutamente ningún contra.
El Post Ranch Inn es una parada obligatoria para todos aquellos que como mi familia y yo decidimos recorrer en coche la 101 desde San Francisco a Los Angeles. Decidimos pasar dos noches en el hotel tras leer un artículo en Monocle y supero nuestars expectativas. La ubicación del hotel es impresionante, las habiatciones suspendidas en un acantilado tiene unas vitas sobre el Océano Pacífico que cortan la respiración. Somos viajeros infatigables y consumidores compulsivos de este tipo de establecimientos de lujo y Post Ranch es seguramente uno de los hoteles mas especiales de todos los que hemos visitado. En la habitación una tabla de quedos, galletas saladas y fruta para darnos la bienvenida, las habitaciones impolutas, con chimenea, terraza privada y una ducha frente al mar en la que resulta muy complicado ser ecológico y ducharse rápido. Nustra mas sincera enhorabuena a los propietarios del hotel por saber encontrar el tan difícil equilibrio entre el diseño y el confort. El hotel tiene un spa muy agradable con muy buenos tratamientos. El restaurante es excelente y el personal encanatdor. Nuestra única pega el reducido gimnasio, nos gusta hacer algo de ejercicio a diário y el espacio nos resultó pequeño para un hotel de estas características.…
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