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San Miguelito Jaguar Conservation Ranch

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Km 90 from Cuarto Canadas Hwy #39 On The Lft Side Before Crossing The Cement Bridge., Santa Cruz Bolivia
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Información

Ubicación
Limpieza
Servicio
Relación calidad-precio
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ESTILO DEL HOTEL
Encantador
Servicios del establecimiento
Estacionamiento gratis
Desayuno gratis
Actividades infantiles (Ideal para niños / familias)
Se admiten mascotas ( Se aceptan perros / mascotas )
Transporte al aeropuerto
Salón de banquetes
Hotel para no fumadores
Lavandería de autoservicio
Restaurante
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Tipos de habitación
Habitaciones para no fumadores
Habitaciones para familias

Ubicación

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Contacto
Km 90 from Cuarto Canadas Hwy #39 On The Lft Side Before Crossing The Cement Bridge., Santa Cruz Bolivia
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Aeropuerto Internacional Viru Viru151 kmVer todos los vuelos
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Estuvimos con mi compañera 3 días , comenzábamos con el amanecer y no parábamos hasta el anochecer frente al fogón ,,, maravilloso , varios senderos con sus particularidades todos . Más que recomendable lugar por la naturaleza y por la atención ,, de primera
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Era mi primera visita y espero que no es la ultima! Un lugar como el paraiso: vistas espectaculares, tranquilidad, naturaleza y vida silvestre. Además de una visita en un pueblo cercano muy tradicional. Lo mejor de todo es que te sientes en tu casa! Gracias por tanta hospitalidad Duston!
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Cada año tengo un detalle especial para conmigo misma en el día de mi cumpleaños. Es parte de cómo manejo el amor propio. Este año cumplí 45, así que el regalo tenía que ser especial. Quise regalarme un tiempo a solas con mi familia, mi esposo y mis dos hijas. Pero tenía que ser un lugar que yo disfrutara mucho y que esté al alcance de mi presupuesto. Las opciones eran Salar de Uyuni o algún lugar que nos permita estar en contacto con la naturaleza viva y plena (algo que me gusta muchísimo) Entonces recordé a mi amigo Duston Larsen y su proyecto de conservación de fauna silvestreSan Miguelito. Entré al sitio web a investigar un poco, tenía muy buenos comentarios en TripAdvisor. Vi que había mucha vida silvestre , ofrecían paseos en canoa por el río San Julián (navegar en ríos es una de las experiencias que yo disfruto inmensamente), y no llegaba la señal de los celulares, Listo! Estaba decidido! Ese sería mi regalo de cumpleaños. Ahora tenia el desafío de convencer a mi hija mayor, 100% citadina, a unirse a esta corta aventura. “Bosques!? Animales!? Ríos y Canoas!? Mosquitos!? Sin luz eléctrica!? , Sin agua caliente!?? Sin celular, whatsapp, netflix!!!???? Qué clase de castigo es ese!!???” “Está bien Má, sólo porque es tu cumpleaños” :) tengo una hija maravillosa. Y aunque hubieron algunos intentos de sabotear esta pequeña aventura en familia y que me imagino que en su cabeza era percibida como la más cruel de las ideas que jamás se me haya ocurrido... fueron todos intentos fallidos :) ... Y así partimos el día de mi cumpleaños a este lugar, cada uno con sus propias expectativas. Después de 3 horas de camino y compartiendo ya el trayecto, cantando a coro algunas canciones, llegamos a San Miguelito. Una casa sencilla y cómoda ubicada en lo alto de una loma, gente igualmente sencilla y muy amable, con muchas ganas de hacer sentir bien al que llega, mucho calor, pocos mosquitos, comida casera deliciosa y unas vistas de mares verdes insuperables. Así nos recibió mi regalo especial de cumpleaños Nos acomodamos en las habitaciones. Después de almorzar, un descanso. El lugar que elegimos para descansar (Y personalmente para pasar todos los momentos libres posibles durante estos tres días) estaba en hamacas colgadas estratégicamente en lo alto de una estructura de un tanque elevado, donde soplaba el viento y el calor se desvanecía, y con una vista que no tiene precio. Al atardecer, un paseo en canoa... y se colmaron mis expectativas (y seguro que excedieron las de otras participantes de este grupito familiar). Cardenales, tapacarés, loros, perdices, martin pescador, tucanes, patos (de ala blanca, bichichi, pato cuervo, pato serpiente), cuajos (común y atigrado), pavas campanilla, tojos, maticos, burgos, cardenales, maúris, sereres, gallaretas, águilas caracoleras, garzas, ibis, pájaros carpintero ... y esos son sólo los que recordamos. Tambien escuchamos el fabuloso canto del Guajojó. Divisamos algunos monos y vimos muchos ojitos verdes de lagartos alumbrados por nuestras linternas... Y el atardecer en el río, con mi familia al lado disfrutando todos (sí! todos!) de esa maravilla que nos regala la naturaleza... que más se puede pedir !? Volviendo a la casa nos esperaba una cena que no recuerdo qué sabor tenía porque mi recuerdo de esa noche se llenó con la alegría y sorpresa de una torta preparada especialmente para mí, con una vela en forma de flor que mientras giraba iba abriendo sus pétalos. Doña Gladys (que nos aduló todos los días con sus comidas) la había preparado cuando se enteró que era mi cumpleaños. Nuestros guías Ronald y Marcelo, y otro grupo de lindas personas que trabajan en el lugar se unieron al canto de cumpleaños feliz y compartimos lo que para mí fue un momento de esos que se quedan en la mente y en el corazón, sentados todos en la mesa compartiendo la torta, conversando y riendo. Luego todos cansados nos fuimos a acostar. Antes de eso aproveché la noche para subir al mirador, en lo más alto del tanque elevado, y apreciar la grandiosidad de la naturaleza que con la luna llena iluminaba el bosque y se reflejaba en el río ... y agradecer a Dios por tantas Bendiciones. Con el corazón contento y el alma llena me fui a acostar cuando ya todos dormían. El silencio de un lugar como este es muy especial. Dormí más que bien hasta las 4:30 de la mañana del día siguiente, para poder volver al río y ver el amanecer navegando (solo ante una oferta tan tentadora como esta soy capaz de levantarme a esa hora) Otra vez, otro maravilloso regalo de la naturaleza en el que se repetía el escenario del atardecer del día anterior y a la escena se sumaron algunos zorros, los lagartos ya visibles, libélulas de colores vibrantes, y otras tantas aves. El día transcurrió entre descansos en las hamacas elevadas acompañados de un buen libro, paseos por el bosque, vistas de esas que te hacen suspirar, charlas triviales y alegres, más paseos, más animales (penis, venados, víboras, tarántulas, búfalos criados en la propiedad y un par de socoris que se cruzaron en nuestro camino) Y al atardecer una visita a San Antonio de Lomerío; un pueblito de esos sencillos, (así como me imagino que era Santa Cruz hace quizá más de 200 años), con su típica plaza de pasto y su iglesia bonita. Las casas todas de adobe, color blanco y adornadas por una randa de pinturas estilo chiquitano. Calles de tierra. Conocimos a Don Justo Flores, su esposa y algunos otros pobladores. Pudimos ver cómo hilaban telares para hamacas, un trabajo artesanal invaluable; y pudimos ver también cómo las mujeres tenían que recoger agua de un pozo con una bomba manual y cargar sus pesados baldes en sus hombros y cabezas hasta sus hogares, y esto cada vez que necesitaban agua para cualquier cosa. Gente linda, gente de pueblo, gente que abre sus casas para el visitante, nos reciben con una sonrisa y con toda la amabilidad sin esperar nada a cambio. El camino entre San Miguelito y San Antonio de Lomerío es de 45 minutos de recreación entre paisajes y pueblitos. Dos peladitos bañándose felices en una laguna a orillas del camino mientras sus cinco vacas pastaban por ahí, chanchos de todos los tamaños enterradas en los charcos de barros refrescándose, la gente sentada fuera de sus casas viendo simplemente pasar el tiempo, seguramente entretenidos en alguna conversación, y mucho bosque alrededor. Sólo pude pensar en la sencillez de la vida de estas personas y en la felicidad que puede traer la simplicidad (A estas alturas de la vida y al ritmo acelerado que llevamos , recorrer este camino es casi como espiar la realidad de otro planeta, y por un instante, sentirse parte de él) En la noche una manito de cacho entre todos y con nuestro amigo Duston, quien a pesar de no tener idea del juego, fue quien ganó todas las partidas. Una charla en la galería, quemando marshmallows en la fogata, sentados en los asientos alrededor y mirando hacia el mar de bosques y ríos, disfrutando la paz de la noche, y luego a dormir. Justo ahí, con la vista a este verde infinito y rodeada de una enredadera de jazmines (que emana este olor que me recuerda a hogar), está la única ducha que tiene agua caliente (calentada naturalmente por un sistema que aprovecha el calor del sol). Dicen que para volver a un lugar siempre hay que dejar algo pendiente ... este es mi pendiente :) Ya a punto de dormir escucho a Duston tocando un par de piezas en armónica, un sonido tranquilo y dulce que rompe el silencio pero no la armonía del lugar. Y después duermo feliz. Al día siguiente comenzamos viendo los búfalos y aprovechando para conocer algo más de estos animales, su crianza y su utilidad; luego una salida a pescar, sin mucha suerte con la pesca pero con la suerte de aprovechar una vez más este río, sus vistas, y descubrir más animales que habitan en este entorno; esta vez fueron algunas familias de capibaras que cruzaban el río con sus crías; esto y una mamá piyo con sus más de 7 crías que nos topamos en nuestro camino de retorno, terminaron de maravillarme (Aunque “terminar” de maravillarme es sólo una expresión. Creo que un lugar así nunca terminaría realmente de maravillarme). Y así, con los 5 sentidos fascinados, invadida por una energía inundada de una inmensa sensación de paz y libertad, y completamente cautivada, terminó este regalo, completito, sin poder pedir nada más, sin desear nada diferente. Estoy convencida de que vivir experiencias juntos logran un lazo de unión importante en la familia. Si bien algunos disfrutamos más este tipo de experiencias y otros un poco menos, con toda certeza lo vivido quedará guardado en nuestros corazones y de vez en vez saldrán los recuerdos a través de una gran sonrisa. Y este es sin duda mi mejor regalo de cumpleaños.
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En Julio tuvimos ocasión de conocer este fantástico lugar y a su propietario, Duston. Pasamos casi 4 días en su compañía, recorriendo la finca a pie, en todoterreno o en barca. Nuestro objetivo principal era ver vida salvaje, y lo cumplimos. Nada más y nada menos que 16 especies de mamíferos, muchos de ellos vistos en condiciones excelentes. Se trata de un lugar muy apartado (de eso se trata cuando se buscan animales salvajes), y que por lo tanto es imposible que pueda llegar a disponer de muchas de las comodidades que ofrece cualquier hotel de ciudad. Sin embargo, se llegan a olvidar las pequeñas incomodidades sentado a la mesa ante tan abundante y rica comida, después de tomar una ducha casi al aire libre con agua calentada mediante paneles solares, o buscando animales en el río en un silencio casi total gracias al nuevo motor eléctrico de la barca. Además, gracias a la política de gestión de la finca (ganadería extensiva en lugar de la agricultura intensiva que practican los vecinos) los animales salvajes usan cada vez más la propiedad como refugio, ofreciendo muchas posibilidades de observación.
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Es una calurosa y húmeda mañana de verano, el termómetro marca los 41°C. Llevamos caminando más de dos horas por un sendero de siete kilómetros dentro del área de San Miguelito, una estancia ganadera de 3300 hectáreas ubicada en el municipio de Cuatro Cañadas, en el Departamento de Santa Cruz. Avanzamos por la denominada “Ruta del Jaguar” siguiendo una señal de GPS que nos debe llevar hasta la ubicación de una cámara trampa instalada en un árbol en algún lugar de este denso bosque. Ronald Céspedes, guía del área, va delante de nosotros cortando con su afilado machete la maleza y los gajos que asoman a un costado del camino. De repente, se queda inmóvil mirando hacia el suelo mientras apunta su machete en la misma dirección. “¡Una huella de jaguar! Estas huellas están aún frescas. Este jaguar es grandote y debe haber pasado por aquí hace apenas unos 30 minutos”. Mientras tomamos fotografías caemos en cuenta que son en realidad decenas de huellas frescas sobre el barro húmedo que siguen el mismo sendero que venimos recorriendo. Continuamos el camino siguiendo el rastro del gran felino. Luego de varios minutos el GPS nos indica que hemos llegado a nuestro destino. Duston Larsen, uno de los responsables del proyecto se aproxima cuidadosamente hacia la cámara y le extrae la memoria. Luego revisa su contenido y dice con emoción: “¡Tenemos el primer registro de jaguar de 2017. ¡Hoy es un buen día para San Miguelito!”. La cámara nos muestra el retrato de un formidable jaguar fotografiado hace apenas una hora, transitando con total tranquilidad. Y no puede ser de otra manera, ya que nos encontramos en su territorio. Así transcurre un día más en la “Ruta del Jaguar”, el proyecto de ecoturismo que se desarrolla en la estancia ganadera de conservación San Miguelito. La descripción anterior es parte del inicio de un reportaje que escribí sobre San Miguelito, mientras explorábamos el bosque en busca de jaguares. Visité el lugar por una asignación periodística para el sitio internacional de noticias ambientales Mongabay. Durante mi estadía recibí una grata atención y hospitalidad de sus anfitriones, además de las comodidades de sus instalaciones. Este es un destino altamente recomendable para los amantes de la naturaleza y aventura.
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UBICACIÓN
BoliviaDepartamento de Santa CruzSanta Cruz
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3
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Preguntas frecuentes sobre San Miguelito Jaguar Conservation Ranch
¿Cuáles son algunos de los servicios del establecimiento en San Miguelito Jaguar Conservation Ranch?
Algunos de los servicios ofrecidos más populares son desayuno incluido, restaurante y estacionamiento gratis.
¿Qué opciones de comidas y bebidas están disponibles en San Miguelito Jaguar Conservation Ranch?
Los huéspedes pueden disfrutar de desayuno incluido y restaurante durante su estadía.
¿Hay estacionamiento disponible en San Miguelito Jaguar Conservation Ranch?
Sí, hay estacionamiento gratis disponible para los huéspedes.
¿San Miguelito Jaguar Conservation Ranch tiene transporte al/desde el aeropuerto?
Sí, San Miguelito Jaguar Conservation Ranch ofrece transporte del/al aeropuerto para los huéspedes. Te recomendamos llamar con anticipación para confirmar detalles.
¿Se permiten mascotas en San Miguelito Jaguar Conservation Ranch?
Sí, generalmente se permiten las mascotas, pero siempre es mejor llamar con anticipación para confirmar.