El hotel es toda una experiencia, la decoración increíble y sobre todo muy cómoda y funcional la habitación. El servicio de primer nivel muy amables en front desk, nos apoyaron todo el tiempo para que nuestra experiencia fuera excelente.
Hay que destacar la extraordinaria amabilidad del personal en todas las funciones: conserjería, sala de desayuno y lectura y servicio de habitaciones. También hay que reconocer los detalles: vino como bienvenida y degustación de queso y vinos en la sala de lectura. El hotel respiraba cultura y buen gusto en cada rincón. La ubicación es inmejorable, en Midtown, junto a la Biblioteca Nacional y la Gran Central.
Atención al cliente, situación, comodidad, limpieza, todo está muy bien en este estupendo hotel. Está en Madison Avenue muy cerca de la Estación Central y de la Biblioteca publica. Puedes ir andando al Empire State, al Rockefeller Center, etc...
Es espectacular. La amabilidad de todo (¡todo!) el personal es increíble, especialmente Duke en la recepción. El hotel está ubicado mejor imposible: Madison y la 41, a 1 cuadra de la 5ta avenida, a una cuadra de la biblioteca pública. Increíble. Las vistas son para emocionarse. La cama es muy cómoda y la ducha... ay! No te dan ganas de salir nunca más de ese baño, es maravilloso. Todas las amenities que te puedas imaginar y aún más. En el segundo piso está el barcito donde todos los días, de 17 a 20, hay queso, frutas secas, cruasanes, vino blanco/tinto, prosecco, galletitas... todo lo que puedas imaginar, completamente gratis (ver fotos). No hay suficientes palabras de elogio para este hotel, y eso que yo me he hospedado en los mejores hoteles de todo el mundo. Estoy impresionada con este hotel. Estoy escribiendo desde la cama, sintiéndome en la gloria absoluta. Y ni hablar de las bibliotecas que hay en todas partes, y en la habitación, una maravilla.¡Gracias, Library collection!…
Hotel que mima al viajero, con detalles de cortesía difíciles de encontrar en NY. Un café a cualquier hora, un vino por las tardes, en un ambiente relajado y culto. Duke, en recepción, siempre dispuesto a ayudar y hacer la estancia más agradable (Thanks so much , Duke). Las habitaciones son pequeñas, como suele pasar en NY, y al estar en el centro, muy cerca de la Biblioteca, hay ruido del tráfico, a pesar de que los cerramientos son bastante buenos. Pero el hotel lo compensa con un estilo de atención en la mejor tradición de la hostelería de calidad.
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