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“Malisimo”
Opinión sobre el Tito Bloque

Tito Bloque
Clasificado como N.º 35 de 73 Restaurantes en Isla de Vieques
Comida: Mariscos
Detalles del restaurante
Opinión escrita 9 de agosto de 2015 mediante dispositivo móvil

Fui a visitar el lugar por lo conocido que es y por las opiniones que vi. La experiencia fue super desagradable. Un trato pesimo, pedi una ensalada de pulpo que sabia promedio comparado con los $20 que costaba y para colmo con 3 tostones congelados. El lugar en completo deterioro y precios super altos . Definitivamente no volveria

Agradecele a Alex S
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Escribí tu opiniónOpiniones (38)
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2 - 6 de 38 opiniones

Opinión escrita 26 de noviembre de 2013

los amo me han echo la vida mas facil pero sus pasteles le ganan a los de cualquiera cuidensen por favor los pasteles no hagan una nueva reseta asi como estan es que los queremos unicos.

Agradecele a Yosef C
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Opinión escrita 20 de junio de 2013

Me habían dicho que no podía irme de Vieques sin visitar a Tito Bloque y probar sus famosas empanadillas preparadas al momento. Así que hicimos la parada obligada y fuimos a almorzar allí. El restaurante es muy humilde y súper sencillo, aunque bastante amplio. Queda en una calle alejada de toda actividad turística, por lo que nos dio un poco de trabajo localizarlo. Por suerte, todos los residentes de Vieques lo conocen y nos explicaron cómo llegar.

Tito Bloque es un hombre que no es irrespetuoso, pero no tiene mucho tacto, ni modales, para tratar a la gente, lo que puede interpretarse como grosería. Además, su forma de atender a los clientes es bastante particular. Al llegar, no nos ofreció el menú y cuando le preguntamos qué podíamos ordenar nos contestó “lo que ustedes quieran”. Aparte de las empanadillas, no teníamos idea de qué tipo de alimento íbamos a conseguir en ese lugar, así que le pedimos varios alimentos y Tito, se limitó a contestar que si sabíamos prepararlos, él nos prestaba la cocina y si no sabíamos, él nos prestaba la cocina y nos enseñaba a prepararlos.

A falta de un menú y de orientación, decidimos ordenar las empanadillas. Cuando llegamos, solo había una pareja en el lugar y ya había ordenado. Pero, a pesar de esto, el tiempo de espera fue absurdo y nuestras empanadillas nos llegaron como una hora más tarde.

Tengo que aceptar que las empanadillas tenían muy buen sabor y que estaban llenas de carne, de extremo a extremo. Sin embargo, y a pesar de que son preparadas al momento, esto no recompensa por todo el tiempo que tuvimos que esperar y el precio que tuvimos que pagar por cada una.

Curiosamente, ya casi antes de irnos, Tito nos entregó un menú, que para lo único que nos sirvió en ese momento, fue para percatarnos de que Tito ofrece una gran variedad de platos típicos y varios mariscos, pero desafortunadamente, a precios bastante elevados, comparables con algunos restaurante del área en donde se puede recibir mejor servicio y en donde se puede disfrutar de un mejor ambiente y seguramente, en la mitad del tiempo.

    • Relación calidad-precio
    • Ambiente
    • Servicio
    • Comida
Agradecele a deleonmarrero
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Opinión escrita 10 de enero de 2013

buen sitio y los pasteles son geniales enserio le doy el 10. los pasteles los adoro tito tiene una mano unica le tengo que pedir la reseta

Agradecele a Yosef C
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Opinión escrita 11 de agosto de 2011

La primera noche que llegamos a Vieques queríamos comer en un buen lugar de mariscos, sin embargo, cuando buscamos información sobre restaurantes encontramos que había unos pocos y todos eran operados por extranjeros. Nosotros queríamos algo típico de la isla. Por fin, decídimos preguntarle a un taxista. Él nos recomendó ir a Tito Bloque. Nos sorprendió porque ese restaurante no se mencionaba en ninguna de las promociones que teníamos. El próximo detalle inususal fue que nadie sabía la dirección. Nos dijeron: "Vayan a Esperanza y allí preguntan por él, todo el mundo lo conoce". Ya más curiosos que otra cosa, decidimos aventurarnos.
Como bien nos dijeron, preguntamos y un jovencito que caminaba a pie nos señaló una callecita de un reparto residencial. Nos adentramos con lentitud y llegamos a un redondel. En ningún lugar había un anuncio. Reconocimos el lugar porque tenía unas sillas al frente.
Al entrar, no vimos a nadie. Sabíamos que era el sitio correcto por las innumerables placas que colgaban de la pared. Todas eran de reconocimiento a la labor comunitaria de Tito Bloque y a su excelencia culinaria. Llamamos un par de veces y llegamos a pensar que estaba cerrado. En eso, escuchamos una voz salir de la parte posterior de la residencia. Era Tito. Un hombre mayor que parecía recién sacado de su hamaca de la siesta. Salió con lentitud, encendió todas las luces y a nuestra pregunta de si estaban abiertos, respondió: "Si me ven aquí, estamos abiertos".
Estábamos un poco pasmados por la informalidad de su trato. Nos ofreció el menú y mi esposo le preguntó que qué era bueno allí, interesado en saber la especialidad de la casa. Tito se sentó a la mesa con nosotros, lo miró a la cara y le dijo: "Si hubiese algo malo, yo no abro. Nunca he servido nada malo, pregunte por ahí". Luego le preguntó a mi hija pequeña que por qué era tan fea. En unos pocos momentos comprendimos que así era para todo. Estábamos en la residencia de un abuelo travieso que nos iba a alimentar.
Nos dijo que todo se cocina al momento y que por eso se demora la comida. Que allí no se podía ir con prisa. Mientras esperábamos, mis hijos comentaron que Tito parecía un zombie (de la película "NIght of the Living Dead") y la pequeña protestó que jamás en su vida alguien le había dicho fea... La espera valió la pena.
Comimos unas deliciosas ensaladas de langosta con tostones de pana por $23. Los pastelillos de mariscos son bien gorditos y sabrosos. A la pequeña le hicieron pollito frito con papas fritas de la casa.
Este lugar es completamente informal. No hay manteles y tú mismo buscas lo que vas a beber de la nevera. Al final, la esposa de Tito te pregunta que qué comiste y bebiste para poder cobrarte.
Un amigo al que le relatamos nuestra experiencia nos contó que la primera vez que fue a comer a casa de Tito le preguntó, de entrada, que si allí podía pagar con tarjeta de crédito porque no tenía efectivo. Tito le respondió que si había ido allí a comer o a pagar. Le sirvió lo que deseaban y le dijo que regresara al otro día a pagarle. Así lo hizo. Cuando llegó, le explicó que se había demorado porque había fila en el cajero automático de la plaza. Tito le respondió: "Yo lo sé, me dijeron que te vieron allí a las 11am". Mi amigo me dijo: "Creo que no se le pasa una, si hubiera querido irme sin pagar no creo que me hubieran dejado montar en el ferry".
Y ese es Tito Bloque.

1  Agradecele a ArleneCarballo
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