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Opinión escrita 14 de diciembre de 2016

De lo más bello de la región!! IMperdible ir disfrutar el día! Recorrer sus callecitas, río, Barrio Chino, etc!! Se puede ir por cuenta ropia que sale mucho mñas barato que tomar un tour, desde Queesntown. Bus sale de la puerta del shopping mall.

2  Agradecele a veronica1063
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Opinión escrita 13 de noviembre de 2016

Bonito pueblo de la época de la fiebre del oro, quizás muy para el turista, pero muy bonito, es un recorrido para hacer, vale la pena no perderlo

1  Agradecele a Fernando C
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Opinión escrita 1 de noviembre de 2016 mediante dispositivo móvil

Típico pueblo de la fiebre del oro de finales del siglo XIX principios del XX que tiene un poblado chino interesante con casas originales y un pueblo echo para turistas con alguna casa original las demás son réplicas mucha tienda de lana merina y poco más para pasar el tiempo merece la pena dada su cercanía con Queentowns

1  Agradecele a Cabezapia
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Opinión escrita 30 de octubre de 2016

Es una belleza que nació con la fiebre del oro, pero hoy dejó de ser una quimera y es una realidad muy fotográfica, conserva casa de fines de siglo XIX, tiene una arboleda longeva , no se la pierda!!

1  Agradecele a victor raul T
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Opinión escrita 27 de octubre de 2016

Nueva Zelanda es una tierra rica, riquísima en todos los aspectos. Ganado, agricultura, pesca, bosques...y oro. La verdad que yo desconocía que hubiera habido una fiebre del oro en toda regla tal y como ocurrió en Canadá y algunas zonas de Estados Unidos, pero aquí llegó con una fuerza más atenuada, debido sin duda a la lejanía de las islas de la madre Inglaterra o de la madrastra América.
Lo cierto es que casi paralela a aquella "goldrush" que invadió los territorios de la entonces joven América, en la aún más nueva Zelanda también aparecieron aventureros y delincuentes que buscaron la riqueza entre las piedras del río Arrow.
Así, lo primero que vemos al aparcar nuestra caravana junto al cauce es una marca en el suelo que indica el lugar exacto en el que Jack el Maorí encontró la primera pepita del noble metal allá por 1862. Su descubrimiento desencadenó una llegada descontrolada de pioneros que vieron los cielos, o mejor la tierra abierta y dispuesta a dar sus frutos más preciados.
Esta masiva llegada de mineros llevó a la fundación de esta miniciudad que hoy visitamos y que ha perdurado en el tiempo, con más de 60 edificios históricos perfectamente conservados, y rica ahora gracias a la tarjeta de crédito de los visitantes que gastan su oro en las elegantes tiendas que bordean la principal avenida de la ciudad.
Un museo que cuenta la historia de la ciudad y de su dorado pasado, comercios de piel, lana y joyas de oro y sobre todo un paisaje maravilloso enmarcado por las montañas, el río y la vegetación que lo rodea, hacen de la visita a Arrowtown un imprescindible antes de dejar la zona de Queenstown.

Agradecele a ROBERTOGONZALEZ1970
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