Un Riad, Le plein Sud, sencillo, pequeño, muy bonito por dentro, con una piscina pequeña y una decoración típica de las casas arabes. El personal, tanto los del mostrador como la cocinera, muy amables y dispuestos a complacer. Ademas todos hablan francés y un ingles aceptable, pero no español. El problema es la ubicación, en una de las mil callejuelas de la ciudad antigua, donde a la vuelta de un día de turismo ya de noche, te pierdes. Entonces salen como setas los que quieren guiarte al riad y este servicio no es gratis. De hecho, si te guía un adulto y se te pone violento como me pasó a mí, te cuesta mas que el taxi desde la plaza de la Jemaa a cualquier riad. Por tanto escoge mejor un chaval de entre 10 y 15 años que se conforma con 10 DHM ( 1 €). Por lo demas la ciudad tiene poco que ver, y hay bastante suciedad, pobreza y malos olores. Esto unido a que tienes que negociar hasta la compra de un par de platanos en un puesto callejero, si no te timarán, hace muy pesada la estancia en Marrakesh. Si el gobierno no ataja esta serie de inconvenientes y otros mas conseguirá que muchos nos planteemos volver al país.