Acantilados de un blanco puro se alzan sobre esta ciudad-balneario recientemente dinamizada gracias a su Piscina Sagrada y sus aguas de manantial ricas en calcio. La piscina está en un precioso jardín y al lado hay un salón de té. La época más agradable en Pamukkale es cuando se va la multitud de turistas veraniegos pero las temperaturas aún no han bajado en picado.
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